Los derrames articulares, son lesiones habituales, especialmente entre deportistas. Pueden resultar dolorosas e incapacitantes, por eso, es importante detectarlos a tiempo para evitar tratamientos agresivos y prolongados en el tiempo.
¿Qué es un derrame articular?
Un derrame articular se produce por una acumulación de líquido en la articulación, puede ser líquido sinovial o sangre, y suele provocar la inflamación de la articulación y, en muchos casos, dolor agudo. El motivo suele estar relacionado con una excesiva producción de líquido por parte de la articulación, bien por un movimiento más allá de lo que está pensada la articulación (distensión) o por un golpe que estimule la generación de líquido.
Causas del derrame articular
Las causas del derrame articular pueden ser muy variadas, aunque podrían dividirse en dos grandes grupos. Por un lado, causadas por un daño intra articular, es decir, daños o patologías dentro de la articulación, por ejemplo, infecciones del cartílago o de los ligamentos.
Por otro lado, es común que aparezca como consecuencia de traumatismos o lesiones, tales como torceduras o esguinces, que provoquen la inflamación de la articulación.
Es habitual, que se produzcan derrames articulares en pacientes de enfermedades autoinmunes, por ejemplo, lupus o artritis reumatoide. Y en pacientes de enfermedades metabólicas, como la gota.
¿Qué es un derrame articular?
Un derrame articular se produce por una acumulación de líquido en la articulación, puede ser líquido sinovial o sangre, y suele provocar la inflamación de la articulación y, en muchos casos, dolor agudo. El motivo suele estar relacionado con una excesiva producción de líquido por parte de la articulación, bien por un movimiento más allá de lo que está pensada la articulación (distensión) o por un golpe que estimule la generación de líquido.
Causas del derrame articular
Las causas del derrame articular pueden ser muy variadas, aunque podrían dividirse en dos grandes grupos. Por un lado, causadas por un daño intra articular, es decir, daños o patologías dentro de la articulación, por ejemplo, infecciones del cartílago o de los ligamentos.
Por otro lado, es común que aparezca como consecuencia de traumatismos o lesiones, tales como torceduras o esguinces, que provoquen la inflamación de la articulación.
Es habitual, que se produzcan derrames articulares en pacientes de enfermedades autoinmunes, por ejemplo, lupus o artritis reumatoide. Y en pacientes de enfermedades metabólicas, como la gota.
Tipos de derrame articular
En función de las características que presente el líquido articular, tras su análisis, se pueden diferenciar tres tipos principales de derrame articular.
En primer lugar, el derrame inflamatorio, que está causado por la inflamación de la articulación. Es habitual, que este tipo de derrame aparezca como consecuencia de un traumatismo o una rotura. En segundo lugar, el derrame hemático. Este tipo de derrame se caracteriza porque la inflamación está provocada por una acumulación de sangre en la articulación. Y en último lugar, se diferencia el derrame infeccioso. Este aparece, cuando existe una infección en la articulación, ya sea en los ligamentos o en el cartílago.
Hay ciertas articulaciones de nuestro cuerpo que son más propensas a sufrir un derrame articular, los más frecuentes son los derrames articulares de rodilla, hombro, codo y muñeca.
Derrame de líquido sinovial de rodilla
El derrame articular de rodilla es el más frecuente de todos. Esto se debe a que la articulación soporta una gran actividad física, provocando un desgaste sobre la misma. Para el tratamiento del derrame de líquido sinovial de la rodilla se seguirán las mismas pautas que si se diese en otra articulación del cuerpo.
Derrame articular de hombro
Cuando el hombro sufre dicha patología, la opción quirúrgica es la artrocentesis de hombro. Existen dos opciones de abordaje: interno o externo.
Derrame articular de codo
En el caso de diagnosticarse líquido sinovial de codo, se podrá optar a la extracción de dicho derrame para aliviar el dolor que produce al paciente.
Síntomas del derrame articular
En cuanto a los síntomas del derrame articular, lo más característico, es que el paciente presente una inflamación en la articulación producida por la acumulación de líquido. Habitualmente, esta inflamación provoca inmovilidad y rigidez en la zona, y, en muchos casos, el paciente presenta dolor agudo en la zona.
En los casos más graves, puede aparecer fiebre y el paciente puede presentar malestar general, como consecuencia de la inflamación.
Diagnóstico del derrame articular
Diagnosticar un derrame articular no suele ser complicado, ya que, normalmente, el paciente presenta inflamación en la articulación.
Cuando el paciente acude al especialista, en primer lugar, se realiza una anamnesis, es decir, un estudio previo de la historia clínica del paciente, en el que se analiza su estado general y la existencia de lesiones o patologías previas.
En segundo lugar, se realiza una exploración física de la articulación que, habitualmente, permite conocer si existe o no derrame articular. Muchas veces, se acompaña de un examen músculo-esquelético de la articulación.
En algunos casos, es necesaria la realización de pruebas de imagen complementarias, que permitan conocer el alcance de la lesión, por ejemplo, radiografías, ecografías o resonancias magnéticas.
Por último, se suele extraer una muestra del líquido sinovial del paciente, para su posterior análisis.
Tratamiento y recuperación
Para tratar el derrame articular, la principal recomendación suele ser que el paciente realice reposo y evite movimientos y actividades que puedan suponer esfuerzos o posiciones forzadas para la articulación. El objetivo del reposo, es que el líquido sinovial se reabsorba de manera natural.
En muchas ocasiones, la prescripción de reposo, va acompañada del suministro de analgésicos y antiinflamatorios, que ayuden al alivio del dolor, así como, la aplicación de hielo en la articulación, para promover la reducción de la inflamación.
En los casos en los que el líquido sinovial no se reabsorbe de manera natural, a veces, es necesario realizar una artrocentesis, es decir, una punción, mediante la que se extrae el líquido, con el objetivo de que el dolor desaparezca. Esta técnica quirúrgica es llevada a cabo por traumatólogos expertos en medicina deportiva. Suele ser recomendable realizar un tratamiento de fisioterapia y rehabilitación deportiva para recuperar la movilidad de la zona y fortalecer la articulación.
Cómo prevenir un derrame articular
En muchas ocasiones, el derrame articular no se puede evitar, ya que aparece como consecuencia de traumatismos o lesiones. Si embargo, existen ciertas pautas, que pueden hacer que el paciente sea menos propenso a desarrollar un derrame articular.
En primer lugar, llevar una alimentación saludable, lo que influye directamente en el peso corporal. A mayor peso corporal, las articulaciones soportarán mayor presión y, por tanto, el riesgo de desarrollar lesiones será mayor.
Por otro lado, es importante practicar ejercicio de bajo impacto de manera regular, para fortalecer las articulaciones. En caso de pacientes con patologías previas, se recomienda la realización de revisiones periódicas con el traumatólogo especialista en derrames articulares y medicina deportiva.
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